El EDM no es solo música de festival.
Es el momento en el que una multitud encuentra su pulso compartido, donde el cuerpo y la cabeza viajan juntos sin permiso del lenguaje.
Mi propuesta como productor parte de ahí: tomar la energía del big-room mainstream —los drops eufóricos, la producción de festival, la potencia de escenario principal— y vestirla con voces y narrativa en español.
Letras que sí dicen algo. Producción que no negocia.
Inspirado por Martin Garrix, David Guetta y The Chainsmokers, pero sin renunciar al idioma. Porque el EDM en español no tiene por qué sonar a EDM traducido. Tiene su propia identidad. Y ahí es donde quiero estar.
Cada track que lanzo es un intento de conectar dos mundos: el escenario
principal de la historia y el verso que cuenta la misma vida que merece la pena escuchar.
Bienvenido al lado melódico, eufórico y desencantado del EDM hispano.